(y bue, otro cuento mas que nadie leerá)
¿que es de un artista que no tiene publico ni espectadores?
Habían pasado unos meses desde que llego a Santiago, no con una ilusión y sí bien desesperanzado; era precavido. Pero le gustaba expresar y crear.
Tomas no proyectaba la vida proyectando lo material; lo que mañana comería no lo pensaba ni tampoco pensaba en que lugar iba a vivir cuando dejara la casa de sus padres, ni como se iba a movilizar, ni siquiera el color de la moto que quería... era un descuidado, solo pensaba en hacer su arte en libertad, estudiaba pedagogía en arte, y eso no lo satisfacía. Estar con los pies en la tierra ya sabemos que no era lo suyo, porque solo se protegía de las desilusiones.
Eligió la vida de artista de pequeño, cuando se embriaga con amigos y siempre se fijaba en algo que nadie mas se fijaba, como la voz de alguien que se parecía a la de un personaje de la tele, o en algún color o forma que se parecía a otra, y hacia reír con sus comentarios fuera de contexto y se enorgullecía de esto hasta que ya muy borracho se vomitaba los pantalones, escuchando las mismas risas...
Él no sospechaba nada en ese entonces, no sabia que las risas no significan nada y no sirven mas allá de hacer que el segundero del reloj no se escuche, las risas hacen llevaderos los momentos, punto; es hacer desaparecer algo y a la vez desaparecer uno mismo, la risa al ego disipa, y Tomas, muy inepto, crecía con las risas...
Tenia amigos de verdad y amigos de mentira, era mas o menos honesto, en varios sentidos lo era completamente, y no dudaba de ejercer presión injusta cuando lo necesitaba o simplemente lo quería hacer. Eso, a este artista, le rompía el corazón, lo hacia visualizarse como un ser humano gris, sin deseos ni proyecciones y sí muy interesado, y en momentos como estos, salia con amigos hasta que se olvidaba de si mismo...
Pasaban los años, ya estaba en tercero, en la casa de su tía, donde vivía acá en santiago, ya no lo querían tanto, pero era familia.
Aun no se había decidido si hacer pintura o escultura, decía con risa que siempre estaba a tiempo de cambiarse a pedagogía en música...
Pero, esto no impedía que creara sus obras, que sí bien eran interesantes, mejores que muchas de las exposiciones a las que iban, según juzgaba el mismo, no tenían mas de 10 comentarios, los espectadores eran pocos y las risas no las escuchaba él, ahora creía que se reían de él, y paradojicamente eso le infundía mas necesidad de crear, y de hundirse más finalmente.
Siempre creyó que después de la risa, mas allá de la risa a un nivel superior, vendrían las caras sorprendidas y los aplausos, estaba seguro, pero no lo veía, ni siquiera, venir...
Sabia que quedaban años aun, una carrera de artista es larga, y mientras tanto, el tocaba la guitarra para hacerla mas llevadera...
La ambición de ser un artista reconocido, la ambición de crear algo que de verdad remeciera el alma de los humanos lo enloquecía, quería ver, y ya con angustias, esas caras que deformadas por su obra le decían que sí, que había dado en el clavo, que tenia la razón y que era el mundo el que estaba equivocado... por eso le gustaban las risas, las risas significaban que sus sospechas eran correspondidas, que él se fijo en algo que nadie mas se había fijado, y provocar esas risas era el medicamento que necesitaba para curar su alma de la falta de espectadores de su alma, de su obra... el no lo supo, sino hasta un par de años mas, que en vez de artista, se había transformado en bufón...
Pasó los siguientes años convertido en una mierda viviente, triste, acabado, creaba como en producción masiva, cada vez mas especifico, cada vez crecía mas como artista pero el anonimato lo mataba; era como si lanzara una piedra a una cueva y no escuchara el eco, y de la piedra, de su arte no había evidencia que valorara su existencia... jamas en todos estos años escucho ecos de piedras ni aplausos de manos.
Ya estaba en quinto, de a poco, se había interesado mas en los ramos pedagógicos, sus compañeros se burlaban de el en buena onda diciendo que era un frustrado, igual que ellos en realidad porque ellos también habían seguido mas la linea pedagógica, salvo uno que desarrollaba su tesis en cuando a la gestión culturar, vitrina para artistas emergentes y difusión del arte, es decir, se había especializado en burocracia, un arte no menor...
Un día de otoño, de esos agradablemente templados, que te permiten usar alguna chaqueta de tu agrado sin sentir calor esperaba a una novia que había conseguido y como no le gustaba aburrirse, había ido con la guitarra y estuvo como media tocando hasta que ella apareció. Guardo la guitarra y se le acerco un tipo aplaudiendo, le dijo que tocaba muy bien la guitarra y que gracias por darle la posibilidad de escucharlo, porque la vida se hacia mas amena cuando se compartía el tiempo desvaneciendolo...
Tomas aun no pensaba en nada decente para la tesis, y siguiendo su linea de proyectar ilusiones, se dio cuenta de que ya no proyectaba nada, en él, en esa carrera, no había nada proyectable, nada le profetizaba un sueño, ni menos una ilusión, las risas de siempre eran simplemente las de siempre, nunca fueron caras sorprendidas ni manos aplaudiendo, y sin embargo, miraba lo que lo relajaba con ojos curiosos, la guitarra lo acompañaba, lo relajaba, ¡y hasta lo habían aplaudido por ella!... no hay que ser un genio; en el quinto año de su carrera, se cambio a pedagogía en música, convalido los ramos de pedagogía, y siguió relajándose a medida que avanzaban los años.
Se había dado cuenta de que caminaba con la ambición equivocada, que una cosa no es síntoma de otra, que las risas de la sorpresa no eran sorpresas; que sus amigos no se reían de las cosas de las cuales solo él había notado, sino simplemente, se reían porque era el primero en decirlo.
Había sido un bufón de el mismo mucho tiempo y que vivir creando no era vivir... había elegido mal... de hecho, ¡él no había elegido! solo caminó la proyección que tenia en su mente, proyecto tanto su vida que sin darse cuenta no solo la proyectaba en su cabeza sino también en su vida, había mezclado ambas realidades sin notarlo, y que su única decisión en la vida, fue cambiar el rumbo de ésta y dejar su ambición de lado y no tomarla jamas entre sus manos.
En el fondo, había creído que su vida era una obra de arte en si misma, en vez de vivir la vida de un artista; la motivación y los objetos creados hablaban de él y para él, era Tomas pidiéndole ayuda y reconocimiento a Tomas en vez de expresar algo que naciera sin estar encasillado, y así jamas iba a romper nada ni crear algo nuevo, porque él no era suficiente para hacerlo, ¡uno nunca es suficiente!, era mejor llevar su vida de artista anónimo consigo, así era mas feliz, tenia un secreto consigo mismo y se lo transmitía a sus alumnos, los impulsaba.
Y así, en esta nueva perspectiva, y porque a veces le daba lata tocar las canciones que el componía para relajarse, las grabo en un estudio, y sin querer, un día, olvido el cd en el metro, siendo encontrado por la suerte...
El publico inexistente aplaudía pero como no existía él lloraba, vivía lo equivocado, estaba preso, de las risas y de ocultar el sonido del segundero del reloj. Esa había sido siempre su obra; callar el sonido del reloj, murió feliz y sin estar consciente, de que siempre había logrado callarlo, fuera con risa, o fuera con la guitarra... desde su tumba se rió de la vocación por la eternidad, por ser una espectador caprichoso que llega cuando la obra ya acabo...
yo a veces te leo
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