"Había una vez" un reino de árboles, y como en todo reino había también un rey, quienes eran los alerces, y las reinas eran las araucarias.
Por debajo de ellos, en la nobleza de este reino de árboles estaba el álamo, el sauce y el roble.
Los arboles eran sabios en su reino: no había clero. pero sí había aldeanos, entre los que estaban el manzano, limoneros, duraznos, cerezos y todos aquellos arboles frutales que puedas imaginar... pero también habían pinos...
Los pinos no entendían.
¿que podían hacer ahí?
Estaban rodeados de arboles frutales, de sus aromas, de sus posibilidades y de colores, sin embargo ellos solo crecían, en la medida que sus dudas y resentimientos también lo hacían... ¿quien fue el arbitrario ordenador de este error? ¿por que estaban ahí si tal vez era mas coherente que estuvieran en la nobleza? ¿como es posible que tal injusticia sea cierta?
Pasan siglos en este reino como si fueran días, y ellos crecen y su ira y frustración aumenta y aumenta, tanto que un día, su misma ira contra esta azarosa injusticia logro que todos los pinos repartidos en esta villa fueran germinando unos al lado de otros... los pinos, que sentían la diferencia, entre ellos se atraían.
Sus resentimientos y desconsuelos se llamaban, y se escuchaban, potenciaban su dolor y así era como mas crecían, la ira y la frustración los hacían crecer muy alto, pero su pena tan profunda hacía que sus ramas se fueran hacia abajo; los más altos tocaban la tierra con sus ramas...
Así paso tiempo, el indiscriminado tiempo discriminandolos a ellos y ellos respondiendo, porque estos pinos reunidos ya eran un mini bosque dentro del reino... es cierto, entre arboles, los arboles no tienen nada que temer, pero los pinos centrales de este bosque estaban mas verdes que los demás debido a la ira que se potenciaban y gritaban. la tierra escuchaba sus reclamos de hace siglos y ahora mas fuerte que nunca.
y por otro lado, los pinos de la periferia de ésta república independiente del dolor, miraban a estos pinos mas resentidos y observaban a la vez el desorden bello de los arboles frutales ahora ajenos... y no sentían ni ira ni frustración, solo continuaban con sus dudas, testigos curiosos del proceso de la vida...
Hasta que un día, un siglo, los pinos centrales al mismo tiempo gritaron su infelicidad y reclamo contra esto, y un pájaro azul de mediano tamaño apareció sobre este reino.
Recorrió sobrevolando las alturas pero sin mirar a ningún árbol, y descendió sobre los reyes. Esta ave, que no hablaba con un árbol en particular sino con toda la especie al mismo tiempo, le explico a los reyes la razón de que estuvieran ahí. eran milenarios y por esto sabios, alcanzaban el cielo y su responsabilidad como cabeza del reino era porque sus raíces alcanzaban también el subsuelo. Los alerces y las araucarias se sintieron conformes.
Continuo su vuelo hasta la nobleza, y esta vez hablo con toda ella, dijo que ellos pertencian ahi porque eran la representación del orden, los sauces lloraban y crecian hacia abajo pero los robles se mantendrían firme siempre, serian las dos caras de una moneda, la armonia que sucede para dar forma y separar, y en esto eran precisos los alamos, el tercer elemento dispuesto a armonizar, a dar neutralidad a las penas y a la firmeza, para que no haya que elegir nunca, para que todo sea paz...
Pese a todos, a la pena, a la rigurosidad firme y a la neutralidad obligada, quedaron conformes y felices...
Ningún árbol era presa de esas dudas como lo eran los pinos, ni los reyes ni la nobleza tenían esas penas, tenían esas dudas pero era porque simplemente las pensaron pero no porque las sufrieran...
El pájaro cruel, siguió hasta los arboles frutales, se salto a los pinos decidiendo dejarlos para el final.
a las frutales les dijo que eran bellos, daban vanidad, colores y sensaciones al reino, eran tal vez los mas necesarios para su constitución, pero a la vez, eran los mas inútiles, porque no había nadie que comiera de sus frutas... los arboles frutales rieron.
Ésta conversación la oyeron los pinos de la periferia, y sus dudas bajaron la voz, comenzaron a darse cuenta de la esterilidad del reino, de su inutilidad. cada uno cumplía una función para que todo tuviera orden, mientras que en el fondo eran lo mismo que los pinos, todos carecían un sentido propio, y al vez, miraban para dentro, al corazón de los pinos y veían como dándose cuenta de eso los pinos lloraban y se frustraban y en dolor eran parte de esa misma inutilidad... los pinos de la periferia comenzaron a sospechar la infertilidad, la aridez...
Al fin. El pájaro azul llego donde los pinos y volando aterrizo, se cruzo de alas y se saco los anteojos... los pinos exigieron la verdad. y el pájaro comenzó:
Perdón, les tengo que pedir perdón, porque como sospecharon, ustedes fueron un error, el viento tuvo que arrastrar una semilla hasta acá dando origen a uno de ustedes y así al resto, todo fue un error, su existencia acá no tiene sentido...
Los pinos del centro quedaron en silencio, se escucho un silencio en el bosque como nunca antes... ya no hay reclamos ni gritos, porque las sospechas de los pinos fueron siempre correctas, el cruel de los azares fue su destino, sus miedos fueron correspondidos con la verdad... así, desde el centro mas verde de este bosque independiente, se comenzaron a morir, a secar, como si un circulo verde desde el centro se comenzara a poner café... y como una onda expansiva se fue extendiendo y oyendo la muerte, algunos caían derribados, los mas altos quedaron inertes de pie... pero, al llegar a los pinos de la periferia, esa muerte se detuvo. los pinos fronterizos siguieron verdes, mas verdes que nunca.
Habían escuchado todo, sus dudas en silencio quedaron.
¿Quien era este pájaro? ¿que se creía? ¿un emisario de la verdad que culpa y responsabiliza de un error así al viento? que porquería mas grande, que embuste.
Los pinos, todos los pinos, no tenían menos sentido que el reino entero, todo era el mismo error, el reino no era mas que una patraña para que los arboles creyeran que pertenecían a algo. los reyes y la nobleza y también los frutales eran inútiles de por si, nada iba a nacer de ellos que creara otra cosa, ese reino, y ahí se dieron cuenta, podría durar milenios, pero solo seria un instante que no da paso a otro instante, el reino de los arboles no era mas que una hoja detenida en el viento culpable.
Y así, sin pedirle ni palabras ni respuestas al pájaro, sin considerarlo ni tomarlo en cuenta ni menos mirarlo, estos arboles dotados de sentido, comenzaron a crecer y formando y creando una especie de fortaleza viva, un muro de arboles para los pinos que habían muerto por saber siempre la verdad.
Los pinos fronterizos, los pinos fortaleza eran la piedra de sentido del reino, los únicos que tenían sentido, que sabían qué los recientemente muertos y los vivos conformes en el fondo seguían siendo lo mismo y que siempre lo serian.
La infertilidad y aridez que habían sospechado era esto; que internamente, los pinos antes sufrientes y ahora muertos, y externamente, los demás arboles ahora conformes y rientes, eran la misma patraña de superficialidad y ligereza pues el reino de los arboles era como una mantel que caía sobre la tierra solo para adornarla...
Ahora, estos pinos orgullosos y fuertes, los verdaderos caballeros del reino que podían destruirlo o tomarse el poder, quedaron en silencio, sintiéndose demasiado poderosos para entrar en tal juego sin sentido. y su caballería quedo abandonada al momento de sentirla.
Ahora, estos pinos, diferentes entre los diferentes, eran el símbolo de la sensatez, la piel que, por verdaderos motivos, siente la misma indiferencia y desprecio tanto hacia dentro como hacia fuera...
Sólo ellos tienen sentido en el gran reino de los arboles.
Chuta, sólo tú podrías atribuirle resentimiento a un árbol.
ResponderEliminarigual es como bien latinoamericana la la jerarquía.
Igual es notable el sesgo nietzscheano en: "Ningún árbol era presa de esas dudas como lo eran los pinos, ni los reyes ni la nobleza tenían esas penas, tenían esas dudas pero era porque simplemente las pensaron pero no porque las sufrieran..." Es cierto, la nobleza sólo padece cosas en teoría, pero nunca son alcanzados por las llamadas "injusticias"
Se me antoja a una utopía de camaradas nihilistas, pero como siempre digo: tras la decadencia viene la creación o no hay movimiento.